martes, 11 de marzo de 2008

Siete años viviendo sin vivir con Tere

Manongo Sterne Tovar y de Teresa, que a la sazón llevaba siete años viviendo sin vivir con Tere, haciendo por olvidarla, como dice la copla andaluza, y muriendo porque no moría, además y todavía, tuvo oportunidad de presenciar en parte aquel golpe de estado en que don Manuel Prado Ugarteche, en palacio de gobierno, y él, en la terraza del Café Haití, o sea al ladito de palacio, fueron quizás los únicos sorprendidos con la abrupta presencia militar, en vista de que medio Lima se había pasado la voz para asistir a la crónica de un golpe cacareado.
Sin vivir ni morir ni olvidarla ni nada, Manongo Sterne pidió otro café y continuó recordando a Tere bañada en las buganvilias del Country Club. Y en esas andaba cuando un arbusto le apoyó una bayoneta sobre un muslo y le dijo que se hiciera a un lado, por favor. Y, la verdad, a Manongo se le hizo un tremendo enredo entre el arbusto con bayoneta que tenía al lado y las enredaderas, las buganvilias, y los floridos arbustos de Tere Mancini paseando para siempre por el Country Club. Eran todos como una misma planta o algo así, pero el aroma no era el de siempre en el Country Club y además la bayoneta como que insistía en hacerle señales para que se hiciera a un lado. Por fin, Manongo atinó a levantar un poquito una rama de arbusto y, tras comprobar que se trataba de un casco militar camuflado de hojas y ramas y levantarlas también, vio un rostro furioso, primero, y un coronel agazapado y arbusto, después.
-Mire, joven, o para ya de hacerse el loco y se me arrima al toque con mesa y todo y deja pasar, o queda usted detenido. Estamos dando un golpe de estado y no tardan en llegar los tanques, ¿no se da cuenta?
Era 18 de julio de 1962 cuando Manongo se hizo a un lado, como mucha gente y muchas mesas más en la terraza del Café Haití, dejando pasar a un monton de arbustos rumbo a palacio de gobierno y al golpe de Estado

No hay comentarios: